Voz de Aliento

25.04.2011 20:32

 

SALMO 42:11: ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

Si usted lee bien el pasaje, se dará cuenta fácilmente que existe un diálogo interior en la vida de una persona que esta abatida y turbada. Esa persona, quizás sin tener cerca a algún amigo o consejero, no tiene más remedio que hablarse a sí mismo para motivarse. Aquí aprendemos algo muy útil para practicar en este día, donde todo se ve nublado y usted se siente rodeado como de una nube de abatimiento y turbación. Usted está empezando la jornada de trabajo o está sólo en la casa sin contar con la ayuda de nadie. Tengo una buena noticia para darle: Si usted se aferra de Dios, puede recibir aliento del cielo aún para ordenarle a su alma que deje de turbarse y se renueve en alabanza y gratitud al Señor. Cuando los días oscuros lleguen, no se quede callado sino levántese en fe y ordénele a su ser interior que irrumpa en alabanza porque la salvación viene de nuestro Dios. Practíquelo y resultará renovado, bendecido y edificado.


CONFESION DE FE:
¡NO TE TURBES NI TE ABATAS OH ALMA MIA; SÉ RENOVADA AHORA POR EL PODER DEL ESPIRITU SANTO. RECIBE ALIENTO DEL CIELO, PUES LA SALVACION VIENE DEL SEÑOR.

ORACION:
Señor, dame la gracia de ejercitarme en la ministración interior de mi alma. Ayúdame Espíritu Santo a cambiar mi abatimiento y turbación en alabanza.