Quince Minutos con Jesus

14.11.2014 11:08

QUINCE MINUTOS EN COMPAÑÍA DE JESUS SACRAMENTADO

(Todas las frases que están en negrilla son de la Santa Biblia)

 

JESUS NOS HABLA:

No es preciso, alma creyente, saber mucho para agradarme mucho.

Basta que tengas fe y me ames con fervor. Si quieres agradarme confía en Mi Si quieres agradarme más, confía más, si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mi

Háblame pues como hablarías al más intimo de tus amigos, como hablarías a tu madre o a tu hermano.

¿NECESITAS HACERME A FAVOR DE ALGUIEN UNA SUPLICA CUALQUIERA?

Dime su nombre, sea el de tus padres, el de tus hermanos o amigos o personas encomendadas a tus cuidados… Dime enseguida que quisieras que hiciera actualmente por ellos. Yo he prometido:

“Pedid y recibiréis.

Todo el que pide recibe”.

Pide mucho, mucho… no vaciles en pedir. Pero pide con fe, pues yo he dado mi palabra: “Si tenéis fe aunque sea tan pequeña como un granito de mostaza le podéis decir a una montaña: Quítate de ahí y lánzate al mar, y os obedecerá. Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que ya os ha sido concedida, y la obtendréis”.

Me gustan los corazones generosos, que llegan en cierto momento a olvidarse de si mismos, para atender las necesidades de los demás. Así lo hizo mi Madre en Caná a favor de unos esposos en cuya fiesta se había acabado el vino. Me pidió un milagro y lo obtuvo. Así lo hizo aquella mujer cananea del Evangelio la cual con tantos ruegos me suplico que sacara de su hijo el demonio, y consiguió esa gracia especialísima.

Hábleme pues con sencillez de los pobres a quienes quieres consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelan volver al buen camino, de los alejados que quisieras ver otra vez  a tu lado, de los hogares desunidos para los cuales deseas paz.

Recuerda a Marta y María cuando me suplicaron por su hermano Lázaro y obtuvieron su resurrección. Recuerda a Santa Mónica que después de rezarme durante más de 30 años por su hijo que era tan pecador, obtuvo que se convirtiera y llegara a ser el gran San Agustín. No olvides a Tobías y su esposa que con sus oraciones obtuvieron que les fuera enviado el Arcángel San Rafael a que defendiera a su hijo en el largo viaje, lo librara del demonio y de los demás peligros y lo devolviera sano, rico y muy feliz al lado de sus familiares.

 

Y PARA TI ¿NO NECESITAS ALGUNA GRACIA?

Dime por muchas personas una palabra siquiera, pero una palabra de amigo, palabra de corazón y fervorosa.

Recuérdame que he prometido: “Todo es posible para quien tiene fe. Mi Padre dará cosas buenas a quienes se las pidan. Todo lo que pidáis a mi Padre en mi nombre, os lo concederá”.

Hazme, si quieres, como una lista de tus necesidades y ven y léela en mi presencia. Recuerda el caso de mi siervo Salomón que me pidió sabiduría y le fue concedida en gran manera. No olvides a Judith que imploro gran valor y lo consiguió.

Ten presenta a Jacob, que me pidió prosperidad (prometiéndome dar para buenas obras la decima parte de lo que ganara) y le concedí muy generosamente todo lo que deseaba y mucho mas. Sara me rogo y le aleje el demonio que la atormentaba. Magdalena oró con fe y la libre de sus malas costumbres. Zaqueo por su oración dejo su apego dañoso al dinero y se transformo en un hombre generoso y tu… qué es lo que deseas que te conceda?

Dime francamente que sientes orgullo, amor a la sensualidad y a la pereza. Olvidando mi prohibición: “No juzguéis y no seréis juzgados. No condenéis y no seréis condenados por Dios”. Dime que hablas sin caridad a los demás. Que te preocupas mas por el qué dirán los demás de ti, que por el “que opinara Dios”. Que te dejes llevar por la tristeza y por el mal recibes, olvidando lo que dice el libro Santo: “Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman”. Dime que tienes la costumbre de decir mentiras, que no dominas tu vista y tu imaginación, que rezas poco y sin fervor, que tus confesiones son hechas casi sin dolor y sin propósito y que no evitas después las ocasiones de pecado y por eso vuelves a caer siempre en las mismas faltas. Que tu misa es mal atendida y que tus comuniones son hechas casi siempre sin preparación y poca acción de Gracias.

Que tienes pereza y miedo hacia el apostolado. Que a veces pasas varios días sin leer una página de la  Biblia… Y yo te recordare mis enseñanzas, que pueden traer una transformación total para tu vida. Te diré de nuevo: “Dios humilla a los orgullosos, pero a los humildes los llenara de gracias… “Si eres descuidado en tus pequeños deberes, también lo serás en los grandes. De toda palabra dañosa que digáis, tendréis que dar cuenta el día del Juicio. Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la practiquen”.

No te avergüences, pobre alma, hay en el cielo tantos justos y tantos santos de primer orden, que tuvieron los mismos defectos que tu tienes. Pero rogaron con humildad y poco a poco se vieron libres de ellos. Porque “Yo no vine a buscar a los justos sino a los pecadores” porque “un corazón arrepentido, Dios nunca lo rechaza. El mejor regalo para Dios es un corazón arrepentido”.

Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales. Salud, memoria, simpatía, éxito en el trabajo, en los estudios o en los negocios. Entenderé bien todas las personas. Ideas nuevas para tus empresas, amistades que te sean provechosas, buen genio, paciencia, alegría, generosidad, amor a Dios, odio al pecado, etc. Todo eso puedo darte y lo doy, y deseo que me lo pidas, en cuanto no se oponga, antes bien, favorezca y ayude a tu santificación, pero en todo debes siempre repetir mi oración del huerto: “Padre, no se haga mi voluntad sino la tuya, no se haga como yo quiero, sino como quieres TU”.

Porque muchas veces lo que una persona pide no conviene para su salvación, y entonces nuestro Padre Dios le  concede en cambio otros regalos que le harían mayor bien.

HOY POR HOY ¿QUE NECESITAS?

¿Qué puedo hacer por tu bien? Si supieras los deseos que tengo de favorecerte. Yo di de comer a cinco mil hombres con solo cinco panes, porque vi que lo necesitaban. Yo calme la tempestad cuando los apóstoles me despertaron. Yo resucite a la hija de Jairo cuando su padre me pidió que fuera a resucitarla. Tu también tendrás que repetir con el profeta: “¿Quién a clamado a Dios y no ha sido escuchado?.

¿TIENES AHORA MISMO ENTRE TUS MANOS ALGUN PROYECTO?

 

Cuéntamelo minuciosamente. Que te preocupa? Qué piensas, qué deseas? En qué puedo ayudarte?

Ojala recordaras siempre la frase del Salmista: “Lo que nos trae éxito no son nuestros afanes. Lo que nos trae éxitos en la bendición de Dios.

Encomienda a Dios tus preocupaciones y se cumplirán tus buenos deseos”:

Los israelitas deseaban ocupar la Tierra Prometida. Me lo suplicaron y lo concedí. David deseaba vencer a Goliat. Me rogo y lo obtuvo. Mis apóstoles deseaban que les aumentara su fe. Me  imploraron ese favor y les fue otorgado con enorme generosidad. Y tu… qué deseas que te conceda?.

¿QUE PUEDO HACER POR TUS AMIGOS?

Por tus superiores, por las personas que viven en tu casa, en tu barrio, en tu vereda, por aquellos por los cuales tendrás que dar cuenta el día del Juicio?

Jeremías oró por su ciudad Jerusalén y Dios la lleno de bendiciones. Daniel oraba por sus paisanos y obtuvo que se les disminuyeran muchas penas.

Y tú que me pides para tus vecinos, para tu barrio? Para tu región, para tu patria?

 

¿Y POR TUS PADRES?

Si están muertos recuerda que “es una obra santa y buena rogar a Dios por los muertos para que descansen de sus penas”.

Y si están vivos que deseas para ellos? Mas paciencia en sus penas, salud? Un genio agradable? Entendimiento y comprensión en toda la familia?

Los ruegos de un hijo no pueden ser desechados por quien estuvo 30 años dando ejemplo de amor filial en Nazaret.

SI TIENES ALGUN FAMILIAR QUE NECESITA UN FAVOR

Dirígeme por el o por ella tus oraciones, que yo hare de tu familia un templo de amor y consuelo, y derramare a manos llenas sobre tus familiares las gracias y auxilios que necesitan para ser felices en el tiempo por toda la eternidad.

¿Y POR MI?

No te sientes con deseos de mi gracia y amistad? No quieres hacer algún bien a tu prójimo, a tus amigos, a quienes amas tal vez mucho, pero que viven alejados de la religión o no la practican como deberían?

Soy dueño de los corazones y los llevo dulcemente, sin perjuicio de su libertad, hacia la santidad y el amor de Dios. Pero necesito personas que oren por ellos.

En el Evangelio deje esta promesa: “El Padre Celestial dará buen espíritu, a los que se lo pidan”.

Pídeme para tus familiares ese buen espíritu, ese acordarse de la eternidad que les espera un buen tesoro en el cielo, haciendo en esta vida muchísimas obras buenas y orando sin cesar.

Al trabajar por la salvación de los de la familia y de otros, no olvides nunca la estupenda promesa del Profeta: “Los que enseñan a otros a ser buenos, brillaran como estrellas por toda la eternidad”.

¿SIENTES ACASO TRISTEZA O MAL HUMOR?

Cuéntamelo. Cuéntame alma desconsolada tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿Quién lastimo tu amor propio? ¿Quién te ha menospreciado? Dime si te sale mal tu empresa y yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras interesarme algo en tu favor?

Acércate a mi corazón que tiene bálsamo eficaz para todas las heridas del tuyo. Dame cuenta de todo y acabaras en breve por decirme que a semejanza de Mi, todo lo perdonas, todo lo olvidas, porque: “Las penas de esta vida no son comparables con la inmensa gloria que nos espera como premio en la eternidad”.

Sientes desvío de algunas personas que antes te quisieron bien, y ahora olvidadas se alejan de ti sin que se les haya dado algún motivo? Ruega por ellas. Mi amigo Job rezó por los que le correspondían muy íntegramente, y la bondad divina los perdonó y los volvió a su amistad.

 

¿Y NO TIENES TAL VEZ ALGUNA ALEGRIA QUE CONTARME?

Por qué no me haces participe de ella, como buen amigo? Cuéntame lo que desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado ha hecho como sonreír tu corazón, quizá has tenido agradables sorpresas. Quizá han desaparecido ciertas angustias o temores por el futuro? Has vencido alguna dificultad o has salido de un lance apurado.

Obra mía es todo esto y yo te lo he proporcionado.

Como me alegran los corazones agradecidos que como el leproso curado vuelven a darme las gracias, pero como me entristecen esos desagradecidos que como los nueve leprosos  del evangelio no vuelven a agradecer los bienes recibidos. Recuerda que “quien agradece un beneficio obtiene que se le concedan muchos mas”, Dime un “gracias” siempre con todo tu corazón.

 

¿TAMPOCO TIENES ALGUNA PROMESA QUE HACERME?

Leo, ya sabes, en el fondo del corazón. A las personas humanas se les engaña fácilmente. A Dios no. Háblame pues con sinceridad. Tienes firme resolución de no exponerte más a aquella ocasión de pecado? De privarte de aquella revista, periódico, película, programa de habladuría que hace daño a tu alma? De no leer aquel libro que excito tu imaginación? De no tratar mas a aquella persona que turbo la paz de tu alma? De guardar silencio cuando se venga la cólera, porque “las personas imprudentes dicen lo que sienten cuando están de mal genio, pero las personas prudentes se callan siempre cuando están de mal humor y saben disimular las ofensas que reciben”.

Quieres hacer el propósito de no hablar mal de nadie? De no quejarte de lo dura que es la vida? De ofrecerme tus sufrimientos en silencio, en vez de andar renegando de tus penas? De apartar cada dina un ratico para leer algo provechoso, especialmente la Biblia? Así se dirá también de ti: “Quien escucha la palabra de Dios y la practica, será como casa edificada sobre la roca, no fracasará”.

Volverás a ser amable con las personas que te han tratado mal? Tendrás de hoy en adelante un rostro alegre y una sonrisa amable? Aun con aquellos a quienes no sienten mucha simpatía por ti?

Recuerda mis palabras: “Si saludáis solo a los que te aman, que premio tendréis? También los malos hacen eso. Perdonad y seréis perdonados. Un rostro amable los corazones de los demás”.

 Y AHORA VUELVE A TUS OCUPACIONES                                  

Pero no te olvides de los QUINCE MINUTOS BIBLICOS de grata conversación que hemos tenido aquí en la soledad del Sagrario. Guarda en lo que puedas silencio, modestia y caridad con el prójimo. Ama a mi Madre que lo es también tuya. Recuerda que ser buen devoto de la Virgen María es señal de segura salvación.