Historia del Santo Rosario

03.03.2012 19:55
Piedad Calderón de Uribe—17-02-2012
Una leyenda cuenta que un Hermano Lego (que no era sacerdote) de la
Orden de los Dominicos, no sabía leer ni escribir, por lo que no podía
leer los Salmos, como era la costumbre en los conventos de la época.
 
Entonces, cuando terminaba sus labores por la noche (él era el portero,
el barrendero, el hortelano, etc.) se iba a la capilla del convento y
se hincaba frente a la imagen de la Virgen María, y recitaba 150
avemarías (el número de los salmos), luego se retiraba a su celda a
dormir.
 
Por la mañana, de madrugada, se levantaba antes que todos sus hermanos
y se dirigía a la capilla para repetir su costumbre de saludar a la
Virgen.
 
El Hermano Superior notaba que todos los días, cuando él llegaba a la
capilla para celebrar las oraciones de la mañana con todos los monjes,
había un exquisito olor a rosas recién cortadas y le dió curiosidad,
por lo que preguntó a todos quién se encargaba de adornar el altar de
la Virgen tan bellamente, a lo que la respuesta fué que ninguno lo
hacía, y los rosales del jardín no se notaban faltos de sus flores.
 
El Hermano lego enfermó de gravedad; los demás monjes notaron que el
altar de la Virgen no tenía las rosas acostumbradas, y dedujeron que
era el Hermano quien ponía las rosas. ¿Pero cómo? Nadie le había visto
nunca salir del convento, ni sabía que comprara las bellas rosas.
 
Una mañana les extrañó que se había levantado pero no lo hallaban por
ninguna parte.
 
Al fin, se reunieron el la capilla, y cada monje que entraba quedaba
asombrado, pues el hermano lego estaba arrodillado frente a la imágen
de la Virgen, recitando extasiado sus avemarías, y a cada una  que
dirigía a la Señora, una rosa aparecía en los floreros. Así al terminar
sus 150 saludos, cayó muerto a los pies de la Virgen.
 
Con el correr de los años, Santo Domingo de Guzmán, (se dice que por
revelación de la Stma. Virgen) dividió las 150 avemarías en tres grupos
de 50, y los asoció a la meditación de la Biblia: Los Misterios
Gozosos, los Misterios Dolorosos y los Misterios Gloriosos, a los
cuales el Beato Juan Pablo II añadió los Misterios Luminosos.
 
CARGUEN SU ROSARIO TODOS LOS DIAS
- Cuando cargas tu Rosario, es un dolor de cabeza para Satanás
- Cuando usas tu Rosario, Satanás colapsa
- Cuando él te ve rezando el Rosario, se desvanece.
- Vamos a Rezar el Rosario cada vez, de manera de mantenerlo
desvanecido.
- Tu sabias que cuando trates de re-enviar este mensaje, Satanás va a
tratar de desanimarte?
Reenvia este mensaje y ayuda a celebrar el triunfo de la Virgen María.