FELIZ DIA DEL BUEN PASTOR

19.04.2013 21:35

 

Al celebrar en este día la fiesta del Buen Pastor, debemos reconocer ante todo que, nuestro único Buen Pastor o “Pastor excelente” es Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote; Él mismo afirma esta realidad en el Evangelio que la liturgia de la Iglesia nos propone para este día: “Yo soy el Buen Pastor” (cf. Jn 10,11). Sin embargo, ha decidido contar con hombres comunes y corrientes pero revestidos con la gracia del sacramento del Orden para que guíen a su rebaño por los caminos que conducen al Padre, pues “a ustedes los he llamado amigos porque les he dado a conocer todo lo que escuché a mi Padre” (cf. Jn 15,15).

Una de las características del Buen Pastor es que da la vida por sus ovejas (cf. Jn 10, 11); también el servicio de los presbíteros debe ser una donación en servicio por las ovejas que tienen a su cargo, ya que el ministerio sacerdotal los debe llevar a procurar el bien de los que se les ha confiado y no la propia gloria, como lo dice San Agustín: El pastor no debe buscar su propia gloria, sino más bien la salvación de su rebaño, de modo que, siguiendo el ejemplo del pastor, si es que se comporta rectamente, no se desvíe. Que quienes pertenecen al rebaño que se nos ha confiado sean imitadores nuestros, si nosotros lo somos de Cristo; y, si nosotros no somos imitadores de Cristo que tomen al mismo Cristo por modelo. Él es, en efecto, quien apacienta su rebaño, Él es el único pastor que lo apacienta por medio de los demás buenos pastores, que lo hacen por delegación suya. “Por tanto, cuando buscamos agradar a los hombres, no buscamos nuestro propio provecho, sino el gozo de los demás, y nosotros nos gozamos de que les agrade lo que es bueno, por el provecho que a ellos les reporta, no por el honor que ello nos reporta a nosotros”. (cfr. de los sermones de san Agustín, obispo, sobre las ovejas. Sermón 47, 12-14. Si buscare agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo. Pág. 470. T. III. de la Liturgia de las Horas).

Así pues, al celebrar la fiesta del Buen Pastor, felicitaciones a todos los sacerdotes de nuestra Iglesia universal por haber sido llamados a participar del único sacerdocio de Nuestro Señor Jesucristo, que su ministerio sea siempre una oportunidad para que el rebaño que se les ha confiado crezca en su seguimiento a Jesucristo, el Ungido del Padre.