El Silencio de Dios

07.11.2010 12:12

 

JUAN 11: 6: Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

El episodio de la enfermedad, muerte y posterior    resurrección de Lázaro, tiene para nosotros hoy una rica enseñanza, muy útil para enfrentar nuestros tiempos de imposibilidades. Lázaro estaba enfermo y sus hermanas, Marta y María, fueron a rogarle a Jesús que viniese a sanar a su hermano.
Lo extraño del relato es que Jesús deliberadamente se quedó más tiempo demorado en el lugar, antes de realizar el milagro.
Quizás usted, también como Marta y Maria, está enfrentando en este tiempo circunstancias donde sus metas, anhelos, relaciones, expectativas, familia, economía, salud, están "enfermas" o en problemas, es decir: Usted está rodeado de problemas extremos, donde ha orado y orado y nada parece suceder. ¿Acaso el Señor no ha oído su clamor? ¿Acaso El Señor lo dejará solo, en medio de sus “enfermedades”? ¡Por cierto que no! El ha escuchado su oración desde el primer momento que usted le ha buscado.
Lo que sucede es que el Señor quiere enseñarnos una lección: Los silencios de Dios no significan necesariamente una negación. Dios siempre trabaja en el silencio demorado, pues El además de solucionar nuestros problemas, quiere hacer algo en nuestras vidas durante el trayecto o proceso de esa espera silenciosa.
Los silencios de Dios sirven para probar nuestra fe y confianza en El, sirven para probar nuestra paciencia y si estamos dispuestos a esperar, el tiempo que sea, con tal de recibir la bendición de Dios.
Mientras nosotros estamos pensando solamente en la solución, Dios está pensando en bendecirnos doblemente: Supliendo nuestra necesidad e imprimiendo dentro de nuestro ser el carácter de Cristo, el fruto del Espíritu Santo.


CONFESION DE FE:
DIOS ESTA TRABAJANDO EN MI VIDA Y SITUACION EN LOS TIEMPOS DE APARENTE SILENCIO DEMORADO.

ORACION:
Señor, te pido en este día que me ayudes a entender tu poderoso obrar. Gracias porque ahora me doy cuenta que no sólo quieres bendecir mis situaciones sino también mi vida interior. Amén.