EDUARD0 BONIN EL HOMBRE QUE DIO PIE AL NACIMIENTO DE LOS CURSILLOS

07.06.2011 23:26

portadaEL HOMBRE DE LA DÉCADA DE 1940, QUE DIO PIÉ AL NACIMIENTO DE LOS CURSILLOS
EDUARDO BONNÍN

 
El hombre de cualquier época, cuando ha tratado de profundizar en sí mismo, en su vivir, ha ido encontrándose yendo hacia sus aspiraciones y/o huyendo de sus miedos. Tanto las aspiraciones como los miedos cambian en el transcurso del tiempo, pero la inquietud sigue en todo momento en el hombre, discurriendo por dichas vertientes.

Cuando en el mar de la Historia, la bravura del oleaje de unos acontecimientos relevantes sacude con fuerza a la Humanidad y, arreciando duro, la lanza a situaciones extremas, se le hace más acuciante al hombre el deseo de encontrar algo que pueda dar sentido a todas las inquietudes que le produce el vivir.

A los que éramos jóvenes en los albores de la década de 1940, nos tocó de lleno vivir en carne viva esta experiencia: la Guerra Civil habida en España acababa de terminar, la II Guerra Mundial empezaba entonces, así como también la invasión de algunas naciones más o menos libres.

Si bien por una parte las heridas, las secuelas y los recuerdos de tanta tristeza, eran poco propicios al optimismo y hasta a la esperanza vistos y observados con óptica y perspectiva cristianas, podían ser, y así fueron, acicate y espuela para conducirnos, alentarnos y mantenernos en una seria reflexión de la imperiosa necesidad que todo hombre tiene de anclarse en algo que, además de ser permanente y estable, sea también ágil y posible, además de absolutamente verdadero.

Y concluimos que tan sólo el Evangelio, la Buena Noticia por excelencia, la Palabra de Dios vivida con convicción y, por eso, contagiada, puede ser para el hombre, motivo, norte, guía y dinamo.
Estas realidades contrastadas con las dificultades de entonces, tomaban una incuestionable claridad que nos las hacía enormemente atractivas.

Pero había que encontrar el camino para llegar al hombre y, evidentemente, el lograrlo no podía ser el fruto de unos impulsos inquietos más o menos bienintencionados. Se imponía algo más serio, más profundo, más pensado y rezado, para poder ir comunicando a los más posibles el gozo de la Fe, de manera ordenada y sistemática, para que, sin que perdiera por ello nada de su esencia, pudiera llegar al hombre corriente, normal, de a pie, de un modo simple, concreto y posible, si bien advirtiéndole, al mismo tiempo, para hacerle caer en la cuenta que simple no quería ni quiere decir fácil, ni concreto inmediato, ni posible sin esfuerzo.

La convergencia inteligente y cuidada de estos tres elementos (lo simple, lo concreto y lo posible), constituyen desde entonces lo más novedoso del Movimiento de Cursillos. Supuesta la Gracia de Dios, esto es la punta que tienen, para penetrar en cualquier ambiente.
 
Extracto del libro
Colaboración en la Revista Testimonio
Eduardo Bonnín.
Ediciones 4° Día