Dios es un Dios de vivos, no de muertos

03.11.2010 22:43

 

 

Domingo 7 de noviembre de 2010

 

"Dios es un Dios de vivos, no de muertos." 



 

En este domingo, Jesús quiere que todos experimentemos el gozo de la vida que Él mismo nos ha venido a traer. ¡Cuántas veces vivimos como si estuviésemos muertos, pues pasamos por la vida sin ideales, ni ilusión alguna! Nos asemejamos a juguetes de nuestro tiempo, que no funcionamos sin las baterías que el mundo nos impone: el consumismo, los placeres, el dinero, el alcohol, etc. El problema es que todas estas son baterías caducas, que duran un efímero instante;  y cuando su efecto termina, pareciera que nuestra vida se paraliza. Esto es como la mentalidad superficial de los saduceos, que racionalizándolo todo le quitan a la vida lo que tiene de profunda, y justifican su vivir sumidos en la banalidad. A manera de ejemplo: es triste constatar cómo a los niños se les pregunta qué desean alcanzar en un futuro, y manifiestan tener ideales muy pobres, que se demuestra además en que no les interesa cultivar nada trascendente, excusándose en que la vida está hecha para disfrutarse. Hombre sin ideales, sin la vitalidad de la fe, que caminan por el mundo con indiferencia y sin dejar huella: igual que los títeres.

Por eso Jesús nos invita hoy a que tengamos vida en Él, para que como cristianos no nos dejemos arrastrar por la mentalidad de un mundo sin trascendencia, sino a que logremos tener vida en abundancia; un vivir que se caracterice por ideales nobles y trascendentes, que nos lleven a ser felices a ti y cuantos nos rodean, no con la fugacidad de las ofertas baratas que el mundo ofrece, sino con la perdurabilidad de lo que se construye con esfuerzo, la casa sólida de la felicidad que se empezará a disfrutar en esta vida, pero que es una pequeña degustación de lo que será en la Resurrección, donde Cristo será todo en todos, y hará nuevas todas las cosas.