CRONICA DE UN ADULTO MAYOR

28.06.2012 13:21

CRONICA DE UN ADULTO MAYOR

Debemos ser conscientes de que los trabajadores que pasamos de 55 años de edad, vamos a ser la generación perdida, la herida en plena crisis. Empezamos a trabajar muy jóvenes, en muchos casos con una preparación escolar deficiente, nos tuvimos que ir haciendo poco a poco en un mundo laboral obsoleto, nos formamos profesionalmente con tan grandes sacrificios que las nuevas generaciones ni se los imaginan, muchas veces no teníamos el pasaje para asistir la universidad, pues por lo general vivíamos en lugares apartados de las capitales a donde teníamos que viajar diariamente y si conseguíamos el pasaje teníamos que tomar agua para calmar el hambre, pues no alcanzaba el dinero para comer algo mientras llegábamos a casa casi a la media noche, para tener que madrugar al día siguiente a las 5 de la mañana o antes para llegar a tiempo a nuestros lugares de trabajo.

Con nuestro esfuerzo y dedicación ayudamos a cambiar el modelo laboral hacia modelos europeos y americanos, para recibir de “premio” al entrar en la edad dorada, el despido o el ostracismo hacia gestiones mucho más baratas, donde es más rentable para empresas despedir para volver a contratar con sueldos mucho más bajos.

El desempleo es y será sin duda, la enorme piedra en el camino de la sociedad de este principio de siglo, sobre todo por no valorar a las personas y por las malas políticas laborales y económicas de los políticos y los empresarios del momento.

El daño para todos los trabajadores va a ser brutal, hemos entrado en los peores años de nuestra vida laboral, ya que nadie nos pagara los salarios que recibíamos, si es que conseguimos un nuevo empleo, lo cual será una utopía, pues nos va resultar muy complicado encontrar un nuevo empleo, ya que nos hemos convertido en un estorbo para la sociedad. Aun más, cuando no existen fuentes de empleo digno ni para los jóvenes de 25 años.

Además, a los que no clasificaron en el tal régimen de transición pensional les alargaron los años para acceder a una pensión hasta los 62 años, lo que quiere decir que deben laborar hasta esa edad para tener derecho a la tan anhelada pensión. Por fortuna, unos pocos, que cumplimos los 60 años de edad hasta el año 2013, podemos pensionarnos a los 60. Ahora la pregunta es la siguiente: ¿Nadie es capaz de preparar ideas diferentes para este drama social que va en aumento? Estos despidos son amparados en los 20 días por año, como indemnización, que establece la legislación laboral colombiana actual, lo que quiere decir que quienes por desgracia caemos en las “garras” de las medidas que están tomando los empresarios para bajar sus costos, tendremos que sumarnos a los desempleados que viven del rebusque.

Que Dios nos bendiga a todos y nos libre de esa desgracia.

El Salmo 37:25 afirma: Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni fiel que mendigue pan.  Las personas de edad avanzada nos llevan ventaja porque ya fueron jóvenes, pero no podemos garantizar que los jóvenes lleguen a viejos. Así que envejecer es un privilegio, especialmente si hemos servido al Señor. Nuestro cuerpo se desgasta y envejece, pero nuestro interior se renueva todos los días cuando vivimos para Dios.

 

Modificado y adaptado para esta publicacion (Autor desconocido)